Las técnicas de impresión de imágenes tienen miles de años de antigüedad tiempo en el cual no han dejado de desarrollarse. Artistas, artesanos, científicos e industriales han trabajado de la mano desarrollando procesos y formas nuevas de estampación, así como infinitas maneras de expresarse con ellas. Algunas de estas técnicas han sido símbolos de una época o de una cultura. Un ejemplo de esto es el famoso Ukiyo-e, “pinturas del mundo flotante”, que es un género de grabado japonés realizado sobre planchas de madera que a su vez se desarrolló en un tipo de grabado a color, único en su género, llamado Nishiki-e ,“estampa brocada”, que influenció a gran parte de los artistas modernos del siglo XIX, entre ellos Vincent Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La búsqueda de la impresión a color ya era una preocupación para los creadores occidentales desde el antiguo Egipto, a pesar de esto, la falta de métodos idóneos hicieron que fuera  habitual colorear a mano las estampaciones monocromáticas, hasta que en el siglo XVIII comenzaron a plantearse la posibilidad de sumar planchas metálicas con color, basados principalmente en las teorías de separación del color de Sir Isaac Newton en las cuales unos tonos primarios deberían dar todo el espectro de la gama cromática. A esa forma de grabado a color vino a sumarse la litografía sobre piedra caliza que, a finales del siglo XIX, dio paso al sistema offset con el que todavía imprimimos libros. Pero es a comienzos del siglo XX en Estados Unidos donde se desarrolla una forma de reproducción y estampación que se impondría sin competencia en el medio artístico hasta la era de la estampación digital: La serigrafía, palabra que significa “Escribir en seda”.

Desarrollada para hacer afiches en 1916 y popularizada entre las dos guerras mundiales, la serigrafía comienza a ser utilizada para fines artísticos en la década de los 30. Es entonces cuando el americano Antony Valonis, quien escribió su primer manual, la bautizó Serigraph para diferenciarla del término Screen-print como era llamada industrialmente. Fue desde ese momento que artistas de vanguardia como Joan Miró o Marc Chagall, entre otros, entendieron sus capacidades expresivas, aunque algunos como Pablo Picasso siguieron prefiriendo el Grabado en metal o la litografía. Con el surgimiento del Pop Art (Arte popular) y el Op Art (Arte óptico) en la década de los 50, un notable grupo de artistas como Roy Lichteinstein, Andy Warhol, Victor Vasarely, Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez, encontraron en la serigrafía su mejor forma de expresión plástica, marcando toda una época con sus obras.

La exposición Gráfica Siglo XX, una curaduría surgida de obras de las colecciones que guarda el museo, reúne ejemplos de las técnicas gráficas elegidas por algunos de los artistas más importantes del siglo XX, tanto a nivel mundial como colombiano y latinoamericano.  Surrealismo, Arte Abstracto, Arte Conceptual, Arte Pop, Arte Cinético, entre las muchas formas de expresión propuestas durante el siglo XX, están reflejadas en los autores seleccionados. Esperamos que en su amplia diversidad entren en diálogo con la obra de Francisco de Goya, el gran revolucionario, quien abrió la puerta a la existencia del artista autónomo;  artista cuya capacidad debe estar principalmente al servicio de su propios impulsos creativos y de la sociedad de su tiempo como bien lo demuestran estas gráficas excepcionales.

 

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