Procesos e influencias

Pocos artistas en la historia del arte han tenido una influencia tan perdurable en el tiempo como Francisco de Goya. Su obra ha sido interpretada por la posteridad de formas muy diversas, al punto que diferentes autores lo han considerado el primer artista romántico, el primero de los modernos, e incluso el primero de los artistas contemporáneos. El tiempo que le tocó vivir corresponde al final del llamado periodo Rococó y al esplendor del neoclasicismo, movimientos que fueron transformados por el sentimiento romántico y el terrible periodo de hambrunas, revoluciones y guerras que llevaron al auge y caída de Napoleón Bonaparte. Fue un tiempo de transformación social, política, cultural y económica cuyos cambios vertiginosos sembraron el miedo en el corazón de una generación, miedo que fue el germen de la revolución romántica, de la cual Goya representa no solamente el inicio, sino quizás su más auténtico exponente.

Habiendo hecho carrera al servicio del establecimiento, primero como pintor de la Real Fábrica de tapices y luego como retratista de la corte de Carlos IV, es en su proceso gráfico donde vemos más claramente el cambio de rumbo de sus inquietudes plásticas, y su definición como artista independiente y creador autónomo.

Tras la muerte de Goya, su figura dentro del movimiento romántico cobró gran fuerza, consolidada posteriormente con el advenimiento de la modernidad y las primeras ediciones de los Desastres de la Guerra en 1863 y los Disparates en1864 cuyas láminas habían sido compradas a los herederos de Goya por la Real Academia de San Fernando. Las series de grabados fueron re-publicadas varias veces durante el siglo XIX, ayudando a su difusión y popularidad. En 1983 se prohíbe el uso de las láminas de Goya para impresión.

Francisco de Goya

San Francisco de Paula, 1780-82

Aguafuerte y punta seca

Edición de mediados del XX

Uno de los primeros grabados realizados por Goya. La temática de esta obra y la manera de ejecutar el dibujo sobre la plancha lo acerca a autores del período Barroco como José de Ribera, llamado el españoleto, cuyas imágenes de santos eran aún muy populares en España. Durante siglos los grabados de temática religiosa gozaron de una gran popularidad debido a la fuerza devocional y a su precio accesible.

Francisco de Goya

Doña Margarita de Austria Reina de España, 1778

De la serie copias de Velázquez

Aguafuerte y Punta seca

Tercera Edición 1878

La serie de 9 grabados copiando pinturas de Diego Velázquez es la primera realizada por Goya, y tenía por objetivo difundir la obra del maestro sevillano. La influencia de Velázquez en la obra de Goya es notoria en pinturas como el Cristo crucificado del Museo del Prado o en la Forja de la Frick Collection de Nueva York. Para la época eran comunes las reproducciones fieles de las obras en la técnica del buril, que permite una reproducción más fiel de la imagen. Sin embargo, Goya prefirió interpretar las obras en un estilo más libre y cercano a los grabados del italiano Giambattista Tiepolo.

Francisco de Goya

El agarrotado, ca 1780

Aguafuerte

Edición de 1970

Una visión crítica de la pena de muerte, tema tratado varias veces por Goya y muy acorde con los textos realizados en esa época por el penalista italiano Cesare y Baccaria quien reclama unas políticas centradas en la prevención de los delitos, así como con varios filósofos franceses de la ilustración, movimiento en el que Goya se encontraba inmerso.

Francisco de Goya

Tauromaquia 20, Ligereza y atrevimiento de Juanito Apiñani en la de Madrid, 1814-16

De la serie Tauromaquia

Aguafuerte, puntaseca, aguatinta

Edición de comienzos del siglo XX

Publicada en 1816 inicialmente con 33 y posteriormente con 40 y 44 grabados. Fue realizada tras la restauración del rey Fernando VII en 1814. Quince años después del fracaso comercial de Los Caprichos, Goya vuelve intentar una serie de carácter popular, esta vez dedicada a la tauromaquia que contaba en ese tiempo con una gran afición. La obra cercana al costumbrismo narrativo se distancia de otras obras comprometidas realizadas durante el mismo periodo, y su falta de profundidad conceptual la alejan del resto de su producción gráfica.

En ella, Goya muestra lances didácticos y explicativos de las corridas, junto a recuerdos propios de su experiencia como taurómano. Se cree, incluso, que algunos grabados llegan a tener un carácter especulativo.

Francisco de Goya

El Buitre Carnívoro, 1814-15

Número 76 de la serie Los Desastres de la Guerra

Aguafuerte y buril

Edición de 1903 (posiblemente)

Los Desastres de la Guerra son una serie de 82 grabados realizados desde 1810 que muestra la crudeza de la guerra durante la invasión napoleónica de España, la posterior guerra de independencia y hasta 1815 cuando ya había comenzado la restauración de la monarquía española. La primera edición es de 1863, 35 años después de la muerte de Goya.

En Octubre de 1808 el general español Palafox pide a Goya que viaje a Zaragoza para representar y conocer los hechos del sitio de Zaragoza, viaje que marca la imaginación del artista, que junto a lo vivido durante la guerra en Madrid son la fuente en la que se inspira para hacer los grabados a partir de 1810.  Goya describe en ellos toda la barbarie de la violencia con sus actos inhumanos y, en las últimas láminas, critica incluso al restaurado gobierno absolutista español.

Al parecer el Buitre Carnívoro representa a un águila mutilada que alude al retiro de las tropas napoleónicas.

Francisco de Goya

Disparate Fúnebre, 1815-19

Número 18 de la serie de Los Disparates

Aguafuerte, aguatinta y buril

Edición de 1970

Los Disparates o Proverbios son una serie de 22 grabados realizados entre 1815 al 19. Al igual de los Desastres de la Guerra fueron impresos tras la muerte de Goya. La primera impresión con 18 grabados fue hecha en 1864. Posteriormente en Francia se imprimen los cuatro restantes.

La estampa Disparate 18 o Disparate fúnebre, considerado el primero de la serie, pertenece a una serie que Goya comenzó en 1815, siendo fiel reflejo del contexto histórico y personal del artista que, finalizada la Guerra de la Independencia, vio derrumbarse parte del mundo progresista con el que de algún modo se había identificado. Es previsible que trabajase en ella hasta 1819, momento en el que el cambio de signo político, el triunfo del general Rafael Riego, trajo consigo la proclamación de la Constitución de 1812 y un ambiente de esperanza donde la atmósfera opresiva de Los Disparates estuviera fuera de lugar. Inacabados e incompresibles, rompieron con la por entonces versión oficial y propagandística que el resto de los grabadores mostraban en sus estampas, tiempos de adulación personal a Fernando VII.

José Luis López Galván

Torpeza, 1865

Aguafuerte y punta seca

El auge de las pinturas y grabados de Goya hizo que muchos artistas españoles y franceses a mediados del siglo XIX retomaran la estética de finales del siglo XVIII. Esta “pintura de casacas” o “goyescos”, como se le llegó a llamar, fue muy popular en el mercado del arte europeo. Siendo su ícono La Vicaría (1870) del célebre pintor Mariano Fortuny reconocido pintor preciosista y uno de los precursores del impresionismo español.

Aprovechando el auge de la obra de Goya desatado por la publicación de los Desastres de la Guerra y los Disparates, Galván se convirtió en un especialista en reproducir en aguafuerte sus obras más famosas, como las majas vestida y desnuda, los cuadros del 2 y 3 de mayo de 1808 y los frescos de San Antonio de La Florida. Torpeza, por otra parte, es una obra original de Galván en estilo Goyesco.

Louis Lucas

Goya según Vicente López, 1879

Aguafuerte

Retrato basado en un cuadro de Vicente López de 1826. El grabado fue encargado por Philip Gilbert Hamerton para la revista británica “The Portfolio” que se dedicaba activamente a la difusión del grabado. No obstante, el artículo, en un momento de gran ague de la obra de Goya en el contexto español, lo atacaba duramente, calificándolo de “monstruo de inmoralidad, insolencia e ingratitud”.

Miguel Seguí y Riera

Aguellos Polvos, 1884

Copia idéntica del capricho 23

Aguafuerte, Aguatinta

El éxito de los grabados de Goya se extiende durante todo el siglo XIX, prueba de ello es el trabajo meticuloso de copia realizado por el grabador Miguel Seguí y Riera quien reproduce fielmente la totalidad de la serie de los Caprichos.

Ricardo Baroja

Carnaval en Madrid

Aguafuerte y aguatinta

Las vertientes españolas nacionalistas y neocostumbristas de las primeras décadas del siglo XX también sintieron el influjo de la obra de Goya, como es claro en la obra del célebre grabador y pintor Ricardo Baroja, hermano del premio Nobel de literatura Pío Baroja, quien intentó hacer un retrato actualizado del pueblo español.

Foto del Guernica de Picasso

Para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de Arte y Técnica en París de 1937 el gobierno republicano español le pide a Picasso que haga una obra referente a la tragedia de la Guerra Civil que en ese momento vive España, motivando que Picasso realice El Guernica, la obra maestra del siglo XX, basado en el bombardeo de los aviones alemanes de la legión Cóndor sobre la indefensa población de Guernica en el país Vasco.  Muchos ven esa obra inspirada en Estragos de la Guerra, la lámina 30 de la serie de Los Desastres de la Guerra.

 En esa misma exposición se exhibirán los grabados de Goya especialmente  reeditados para la ocasión.

Salvador Dalí

Busca la Trufa, 1977

Apropiación del Capricho 58

Punta seca y Heliograbado a Color

Primera edición

Salvador Dalí

Raimundo Lulio lo sabía hacer, 1977

Apropiación del Capricho 29

Punta seca y Heliograbado a Color

Primera edición

Salvador Dalí, padre del surrealismo español y figura muy relevante del arte del siglo XX, quien consideraba que Goya era el verdadero antecesor del Surrealismo, retoma la totalidad de la serie de los Caprichos y entre 1973 al 77 asume la tarea de intervenirlos y modificarlos hasta convertirlos en imágenes surrealistas a las que les quita su contenido de crítica social.

Dalí, en su apropiación de la obra de Goya, agrega colores y algunas figuras dentro de la estética surrealista, con su método paranoico crítico. Actualiza el nombre de las imágenes, haciendo alusión a figuras y hechos de su propio tiempo, mostrando una vez más la vigencia imperecedera de los inmortales grabados de Goya.

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