Last Updated on 5 julio, 2022 by mimuseo

Lugar: Museo de Arte del Tolima

Fecha: Del 8 abril al 04 de julio del 2022

Curaduría y museografía: Darío Ortiz, Luis Fernando Bautista y Cristhian Moreno

 

Representaciones de la mujer en las colecciones del Museo de Arte del Tolima

Ensayos de investigadoras recientes han centrado su interés en las formas en que se ha representado la mujer en la historia del arte, el papel que se le ha dado en la sociedad con el paso del tiempo y cómo dichas representaciones, contratadas, adquiridas o supervisadas por las élites y los poderes dominantes, hicieron parte de la legitimación de determinados modelos sociales, económicos, religiosos y políticos.

Basados en las colecciones históricas que reposan en el Museo se han seleccionado unas piezas de los siglos XIX y XX que permiten hacer una lectura de las diferentes visiones de esos arquetipos femeninos que impulsó la sociedad desde las formas de comportamiento y conducta moral influidos por el cristianismo hasta la manipulación de la figura femenina en la cultura de masas. Un corto recorrido que nos permite entender los grandes cambios que se han gestado en esas visiones de representación masculina de lo femenino.

El retrato femenino durante las últimas décadas del siglo XIX  tiempo en el cual se configura el  campo artístico en Colombia (Ruth Noemí Acuña 2002) refleja los patrones de comportamiento de las mujeres de una burguesía eminentemente urbana que en palabras de la historiadora Luz Adriana Hoyos (2015): “legitimaba la cultura, el ejercicio y el estudio de las artes, y la práctica de las buenas maneras; con estas características, las clases altas ejercían una distinción frente a los habitantes del campo”. Ejemplo excepcional lo configura “La Dama del Piano” de Pantaleón Mendoza en el cual una mujer de la alta burguesía es retratada junto al piano, en una habitación de paredes tapizadas, como símbolo de un refinamiento y educación que solamente las élites económicas podían darse en aquel momento. Esta educación de privilegio permitió el surgimiento de eminentes artistas como la pianista Teresa Tanco Codovéz compositora de piezas de zarzuela y polkas, y a quien se ha sugerido como modelo de dicho retrato de Pantaleón.

De la jerarquización de la representación de la mujer con modelos específicos para los diferentes sectores sociales de la que nos habla también Luz Adriana Hoyos podemos ver ejemplos como la elegante y enjoyada mujer que retrata en Italia el pintor Edoardo Tofano frente a la mujer que dibuja Epifanio Garay, pero especialmente a la que pinta años más tarde Miguel Díaz Vargas.

Durante el gobierno de la Regeneración del presidente Rafael Núñez comenzado hacia 1880 y definido con la firma del concordato con el Vaticano en 1887, se regresó a una educación dominada por la iglesia como factor de cohesión y de control social, fomentado por periódicos dedicados a la familia y manuales de comportamiento y urbanidad. Hechos que se reflejan tanto en el retrato femenino como en la numerosa elaboración de piezas religiosas de carácter mariano en las que destacó Ricardo Acevedo Bernal quien logra fama nacional tras pintar su monumental triunfo de la virgen del Carmen para la Iglesia de San Juan de Dios, una de cuyas versiones en pequeño formato incluimos aquí.

El surgimiento de la escuela de Bellas Artes, patrocinada por Nuñez y cuya fundación se coloca en 1886, pese a que ya funcionaba desde varios años antes, hizo parte del modelo civilizador de la regeneración con el cual se esperaban replicar ejemplos franceses y españoles, que sin embargo promovían la enseñanza de la pintura a partir de modelos vivos de hombres y mujeres que posaban desnudos para los jóvenes alumnos. Motivo de prohibiciones y conflictos durante más de 20 años entre directores de la Escuela como Epifanio Garay que fue retirado del cargo por pagar modelos femeninos y el gobierno nacional que se oponía tajantemente por considerarlo un asalto a la moral. Mientras que el Padre Santiago Páramo, uno de los grandes nombres del XIX colombiano, apoyaba la prohibición a pintar modelos del natural, su alumno Ricardo Acevedo Bernal y Francisco Antonio Cano, directores de la Escuela, defendieron y practicaron ampliamente el trabajo con el modelo desnudo como se puede apreciar en los dibujos expuestos realizados entre París y Bogotá

Esa visión religiosa del desnudo como algo pecaminoso y la mujer como un enviado del demonio que lleva al hombre al pecado, lo encontramos en la representación satírica de la tentación que realizó Acevedo Bernal en un tableutin que cuentan sus hijas que descolgada de la pared de su estudio y lo escondía cada vez que llegaban los representantes del gobierno a supervisar los numerosos encargos que le hacían.

La visión que la regeneración y la iglesia tenían del papel de la mujer en la sociedad atrasó la popularización de la educación femenina y la inclusión de ella en el mercado laboral. Pese a que países como Alemania las admitieron posteriormente a Colombia, la educación artística para las mujeres sólo se logró completamente a comienzos del siglo XX; no obstante, tuvieron una participación mayoritaria en los salones convocados en 1874, 1886, y 1899, producto de la educación privada de las familias acaudaladas. Actualmente menos de cinco pinturas elaboradas por mujeres del siglo XIX se encuentran exhibidas en colecciones públicas colombianas.

Un caso muy curioso de pintura femenina lo tiene el Museo de Arte del Tolima en una tabla que por un lado tiene la obra “Mujer con florero”, cuadro de Pedro Alcántara Quijano de marcado carácter académico inspirado en el pintor flamenco del siglo XVII Jan Veermer, y por el otro un “Florero” pintado de manera impresionista  por su alumna Marieta Botero Restrepo (1900-1962), quien luego fuera una de las primeras profesoras mujeres de la Escuela de Bellas Artes y quien recogió con su puño y letra las últimas palabras de su maestro Francisco Antonio Cano.

Hacia los años cuarenta el movimiento americanista, la inclusión de la mujer al mercado laboral como fuerza obrera y el comienzo de los movimientos sociales marca una diferencia en la representación femenina, aparecen imágenes de la mujer trabajadora tanto en la ciudad como en el campo. Tema trabajado por varios pintores tolimenses como Julio Fajardo de quien seleccionamos sus aguadoras, símbolo de pesados oficios femeninos en el campo. Este giro permite comparar la maternidad ideal de la virgen con el niño de Acevedo Bernal y la visión de Luis Hane Gallo que los separan pocas décadas.

Durante la consolidación de la pintura modernista en Colombia y el surgimiento del arte abstracto la mujer como tema parece diluido ante el interés por el hecho pictórico como puede ser el caso de la obra de Marco Ospina, padre del arte abstracto en Colombia. Sin embargo, el tolimense Edilberto Calderón con su premiada Niña con Flores permite ver la evolución de un tema que antes había trabajado Alcántara Quijano. Y la obra colegialas de Manuel Hernández refleja una sociedad donde el estudio para la mujer ya se considera un valor universal.

La violencia de mediados del siglo pasado fue retratada por diferentes artistas como Ignacio Gómez Jaramillo, Alejandro Obregón, o el tolimense Carlos Granada eligiendo a la mujer como símbolo de la indefensión de las victimas, lo que llevó a autores como Álvaro Medina a afirmar que el cuadro Violencia de Alejandro Obregón, que muestra el primer plano de una mujer embarazada, desnuda y asesinada, sería la obra más importante en Colombia en el siglo XX. Sin embargo, ensayos recientes desde una perspectiva femenina consideran que esos artistas, a diferencia de pintoras como Debora Arango o Beatriz González, pintan unos cuerpos feminizados, sexualizados, pese a su connotación de muerte y desgracia (Daniela Cifuentes 2021). Una visión sobre el cuerpo desnudo de la mujer que recorre las últimas décadas del siglo XX y que podemos apreciar tanto en el Autorretrato con modelo de Darío Morales, como en Figuras en un paisaje, una de las obras de Carlos Granada dedicadas a la violencia en Colombia, y cuyo desnudo alude claramente a la mujer muerta del levita Efraim pintada en 1899 por Epifanio Garay. Desnudo feminizado icónico en el arte colombiano que referencian también a la Violencia de Obregón.

Visiones de la mujer como objeto sexual, promovida por la cultura de masas, que contrastan con la íntima humanidad de la mujer que retrata Oscar Muñoz en la litografía con que hizo parte del portafolio “Libertad-Colombia” en 1979.

Artistas participantes en la exposición:

Ramón Torres Méndez (1809 -1885), Ricardo Moros Urbina (1865 – 1942), Pantaleón Mendoza (1855 -1910), Epifanio Garay (1849 – 1903), Edoardo Tofano (1838-1920), Miguel Díaz Vargas (1886- 1956),Ricardo Acevedo Bernal (1867- 1930), Francisco Antonio Cano (1865 – 1935), Eladio Vélez (1897-1967),Pedro Alcántara Quijano (1878- 1953), Marieta Botero Restrepo (1900-1962), Edilberto Calderón (1961), Pedro Luis Hanne Gallo (1930-1968), Julio Fajardo (1910 -1979), Marco Ospina (1912 – 1983), Manuel Hernández Gómez (1928 – 2014) y Carlos Granada Arango (1933 – 2015).

Enlaces relacionados :  Revista Credencial https://bit.ly/3y9B4gG

 

Opinión visitante a la exposición: https://bit.ly/3HFpPzY

 

 

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