Exposición

Salón Nacional - Inaudito Magdalena Tierra en Tránsito

  • Fecha: Del 15 de julio al 26 de agosto del 2022
  • Lugar: Museo de Arte del Tolima
  • Curaduría : MAT
  • Museografía : MAT


  • Ibagué es la quinta sede expositiva del 46 Salón Nacional de Artistas, Inaudito Magdalena, pero se diferencia de las demás en que no está ubicada sobre la ribera del río. La razón de incluirla se originó en su enorme influencia histórica, económica y cultural sobre el devenir del Magdalena que surgió por su proximidad con el puerto por excelencia del río para el interior del país: Honda.


    El río Magdalena fluye entre los Andes, condición más visible en su cuenca alta donde se puede constatar esa conexión entre el agua y las montañas. En esa cuenca está situada Ibagué hasta donde “subieron” todo tipo de mercancías, tanto en la historia colonial como en la época moderna. Dentro de los muchos usos extractivistas que ha sufrido el río se destaca la navegación en barcos de vapor, que devastó los bosques de la ronda del Magdalena y precipitó su sedimentación. Sin embargo, esos sedimentos no son solo físicos sino simbólicos, porque dispersos en sus aguas están los influjos económicos, políticos y culturales que han caracterizado su explotación.


    Tierra en tránsito revisa el límite difuso entre el agua y la tierra, que involucra movimientos que afectan tanto al paisaje como a las formas de vida que lo habitan. Son transformaciones que involucran tanto a las fuerzas de la naturaleza como a quienes ejercen poder económico y político sobre ella. Los 10 proyectos artísticos que dialogan en esta exhibición expanden y problematizan la noción de paisaje, convencionalmente asociada al arte, porque no evidencian una mirada contemplativa sobre la naturaleza, sino que observan críticamente los actos de poder que se ocultan detrás de ella.


    Carolina Bácares, Pedro Peña y Mariangela Aponte coinciden en acercarse a la relación entre el

    agua y las montañas. Bacares y Peña lo hacen a partir de piezas realizadas en blanco y negro, en las que cada uno de ellos, anuncia el oscuro destino que les espera cuesta abajo a las aguas que nacen

    allí. Aponte, por su lado, revisa el trasfondo romántico de la experiencia del paisaje al reconocer

    que se trata de una construcción cultural que idealiza la mirada del ser humano sobre la naturaleza.


    Marlon Dasambuja recolecta material vegetal característicos de los trópicos, como el que crece frondosamente en los bosques y selvas, para emplearlo como impronta de la experiencia ominosa que puede provocar la naturaleza en los seres humanos. Al hacerlo, parece sugerir que la naturaleza puede llegar a ofrecer una inquietante alternativa para la vida en las ciudades, no en el sentido de sustituirlas, sino de entender de qué otra manera vivir en ellas.


    Sebastián Múnera, Patricia Domínguez y Sebastián Sandoval Quimbayo están interesados en la relación entre los seres humanos y los demás seres vivientes que habitan el territorio. Domínguez y Múnera exploran relaciones entre estos seres a partir de experiencias culturales que tienen como trasfondo el narcotráfico y que han ocurrido en los departamentos del Tolima y Antioquia. Sandoval, a través de una instalación visual y sonora, indaga en las difíciles interacciones entre las aves y los cristales de los edificios.


    Alexis Guerrero y Katherin Saa se acercan a la experiencia de paisaje desde una perspectiva mucho más oscura y que se basa en las catastróficas transformaciones que trae consigo la minería cuando se práctica a gran escala en torno a cuerpos de agua.


    Finalmente, Nadia Granados y Simon(e) Paetau complementan este diálogo múltiple que propone Tierra en tránsito con una recreación del personaje mitológico de la Mojana que en esta pieza desclasifica las violencias de las representaciones culturales en torno al género que han sido imaginadas por los escenarios de poder.