Exposición

Museo Mutis - Casa Segunda Expedición Botánica - Mariquita - Tolima

  • Fecha: del 8 de agosto al 8 de septiembre 2026
  • Lugar: Museo Mutis - Casa Segunda Expedición Botánica - Mariquita - Tolima
  • Curaduría : Darío Ortiz
  • Museografía : Adrián Preciado


  • Dentro del compendio de historia del Arte Latinoamericano del siglo XX muchos creadores cubanos guardan un lugar de excepción por su singular personalidad producto de las vivencias únicas e irrepetibles de la historia de su isla, aunado a serios procesos pedagógicos y a una indiscutible capacidad creativa reconocida internacionalmente. La plástica cubana ha sido en muchos aspectos un ejemplo a seguir en otros países del caribe y un producto de exportación del cual se nutren los amigos del régimen cubano y también sus detractores. El exilio en La Florida, México y España de buena parte de su población le ha dado además una visibilidad y una capacidad de comercialización sin igual al fenómeno de la plástica cubana permitiendo por el surgimiento de un grupo numeroso y heterogéneo de visones artísticas que se escapan a los deseos de cualquier “establecimiento” dentro o fuera de la isla.

     

    Desde los conocidos performances de la famosa Tania Bruguera o las instalaciones de Carlos Garaicoa y del colectivo Los Carpinteros, a los paisajes de Tomás Sánchez o a las pinturas figurativas de Armando Mariño y Julio Larrz el arte cubano nutre todas las esferas del arte y combina todas las posibilidades; por eso es justificable el nombre “contemporáneo” dentro de esta selección de pintura joven cubana, cuando hoy entendemos por “contemporáneo” aspectos de la plástica que la mayor de las veces está muy lejos del espectro pictórico.

     

    Del numeroso listado de artistas cubanos perteneciente a la colección Bardavid se eligieron solamente 10 pintores como ejemplo de parte de la variada pintura que se hace hoy en Cuba y podríamos atrevernos a aseverar que, sin importar cuales sean las visiones plásticas del futuro de la isla, todo este grupo de obras se realizó en los últimos años de vida de Fidel Castro y justamente cuando ya estaba retirado del poder, lo que da un marco histórico de excepción a la visión de estos artistas.

     

    Si nos atrevemos a encasillar en rótulos las obras exhibidas encontraremos en ellas realismo, hiperrealismo, surrealismo, expresionismo, arte naif y arte conceptual, sin embargo lo que marca definitivamente el conjunto es la visión y la relación de cada uno de ellos con la vida en Cuba, su aislamiento, sus relaciones políticas con Estados Unidos, su descuido urbano, su precariedad tecnológica, sus tradiciones ancestrales, su cruce de culturas, su particular humor y        la desbordante sensualidad de su pueblo que ha sido tema recurrente de la música, la literatura y el arte cuando se refieren a Cuba.

     

    Algo destacable del conjunto de trabajos es el nivel técnico de realización y la enorme laboriosidad de la mayoría de las obras, lo que sin rodeos podríamos llamar su capacidad artesanal, algo que no es muy frecuente en el arte contemporáneo tan lleno de afán y cuya precariedad manual se trata de esconder tras la “gran idea” que promete contener. Esta fina realización la encontramos también en obras de Carlos Garaicoa, Los Carpinteros, Alexandre Arrechea, Tomás Sánchez entre muchos otros artistas cubanos y quizás sea una característica sobresaliente gracias a varios supuestos de la isla: que el tiempo en Cuba pasa diferente, que el dinero tiene otras medidas de valor, que los cubanos tienen algunas necesidades básicas cubiertas y que hay una larga lista de escuelas y facultades de arte gratuitas entre las que se cuenta San Alejandro, que junto a la Academia de San Carlos de México son las Academias de arte más antiguas del continente americano.


    Precisamente vemos que de los diez artistas de La muestra casi todos son egresados de la reconocida Academia de Bellas Artes de San Alejandro, con la excepción de Aliosha Aracil que es diseñador Gráfico de la Escuela Superior de Diseño de la Habana y Carlos Quintana cuyo fugaz paso por San Alejandro fue de pocos meses.


    Con excepción nuevamente de Carlos Quintana los otros pintores hicieron parte del proyecto Revelación, que inicialmente reunía más de 20 artistas radicados en La Habana y que se desarrolló con 11 de ellos, a partir de los cuales se hizo un libro del mismo nombre escrito por la historiadora mexicana Martha Zamora en el año 2009. Posteriormente se realizaron una serie de exposiciones itinerantes organizadas en aquel entonces por la galería 10/10 de la Ciudad de México y que luego de su lanzamiento en La Habana recorrió diferentes museos de México del año 2009 al 2014. Actualmente varios pintores del grupo hacen parte de la diáspora cubana: Saskia Verger y Joel Corrales tienen raíces en México, Carlos Quintana y Dionel Delgado se encuentran radicados en Miami.


    Todas las obras presentes en San Sebastián de Mariquita, Tolima además de proponer una lectura visual aparentemente fácil, al primar en ellas los reconocibles elementos de mimesis de la realidad, tienen una suma de mensajes diversos parcialmente encriptados que se configuran como una crítica a la sociedad de consumo, a la industria antiecológica, a las barreras políticas y a las diferencias socio económicas. Para Norman Bardavid, quien reunió esta colección, la singular realidad de la isla de Cuba y la manera de relacionarse sus habitantes con el entorno, le pareció que era un punto de vista único para preguntarse si un grupo de artistas podrían contribuir a lograr un mundo más armónico en el que primen la paz y la tolerancia por encima de las dificultades, los conflictos y las diferencias. Ese era el fundamento del proyecto Revelación en sus orígenes y estas obras podrían considerarse una respuesta plástica a esa pregunta.

     

    Darío Ortiz